
Después de haber inspeccionado cerca de 3,000 plantas de impresión, he podido observar el mismo patrón en todas ellas: cuando aparecen tiempos de inactividad o desperdicios durante el proceso de impresión, la causa suele ser un problema relacionado con el sistema de curado, y no con la propia prensa. Si la intensidad de luz emitida por la lámpara disminuye, la velocidad de producción se reduce. Si la lámpara se descompone antes de tiempo, todo el sistema de mantenimiento se ve afectado. Hemos diseñado nuestra lámpara de mercurio UV teniendo en cuenta lo que realmente ocurre en la práctica, en el lugar donde se lleva a cabo la impresión.
Lo importante es lo que se puede medir, no los eslóganes publicitarios. Nuestra lámpara de vapor de mercurio está diseñada para ofrecer una salida de luz estable, con una intensidad máxima en la banda de 365 nm, que es la que hace que los fotoiniciadores actúen sobre las pinturas y recubrimientos UV utilizados en la mayoría de las imprentas. Logramos mantener una intensidad óptima gracias a una geometría adecuada del reflector y al recubrimiento dicroico, lo que permite reducir el calor generado y mantener el arco eléctrico en el mismo lugar, ciclo tras ciclo. El resultado es una densidad de energía de curado constante (mJ/cm²), lo que asegura que el nivel de adherencia y la calidad de la superficie queden bajo control, sin necesidad de ajustar constantemente los parámetros en cada trabajo.
Esto es lo que hace que esta lámpara sea eficaz en la práctica, resumido en tres aspectos importantes:
Stabilidad de la luz: En ciclos de trabajo típicos, observamos una disminución de menos del 5% en la intensidad de luz después de 5,000 horas de uso. Eso significa que la lámpara funciona de manera predecible, incluso cuando el tiempo de funcionamiento es largo.
Vida útil: El diseño del revestimiento de cuarzo y los electrodos está pensado para reducir el oscurecimiento y la descomposición de la lámpara al final de su vida útil. Esto significa menos fallos y periodos más largos entre reemplazos.
Costo total: Una mayor eficiencia en la conversión de energía eléctrica en luz UV, junto con menos reemplazos de lámparas, permite reducir los costos de energía y los inventarios de repuestos. El resultado es un costo menor por metro cuadrado curado.
Antes de elegir una lámpara, asegúrese de tener en cuenta estos detalles, ya que las lámparas de mercurio no perdonan errores en su instalación. Son sensibles a la tensión de encendido, a la longitud del arco eléctrico y al flujo de aire de enfriamiento. Si la lámpara y el reflector/balasto no están bien adaptados entre sí, la intensidad de luz disminuirá sin motivo alguno.
También es importante manejar adecuadamente el ozono. Utilice materiales para las ventanas que no produzcan ozono, o asegúrese de que el sistema de extracción de gases sea adecuado. Una ventilación deficiente acorta la vida útil de la lámpara y genera problemas de mantenimiento.
**Las tolerancias de alineación son cruciales». Incluso un pequeño desvío puede cambiar la intensidad de luz que llega al sustrato, lo que se traduce en un curado irregular.