
La verdadera realidad sobre el curado por UV en la impresión industrial
¿Alguna vez se ha preguntado cómo puede una impresora soltar tinta líquida para que se seque al instante en cuanto llega al transportador? Esa es la magia del curado por UV. Básicamente, utilizamos luz ultravioleta de onda corta para provocar una reacción química que convierte los monómeros líquidos en plástico sólido, de forma instantánea. Es la única manera de mantener la línea de producción funcionando a alta velocidad, sin que todo se convierta en un desastre.
Elegir la luz adecuada
Todo comienza con el tubo de cuarzo. Utilizamos cuarzo fundido de alta pureza, porque, honestamente, el vidrio barato es un verdadero problema. Si hay demasiadas impurezas en el vidrio, la energía UV se acumula y se convierte en calor. Así es como una lámpara se daña mucho antes de tiempo.
También es necesario elegir la potencia y la longitud del tubo adecuadamente. Si esos valores no son correctos, no habrá suficiente energía para curar la superficie del producto, y nada sucederá.
El problema del calor
Aquí está la parte complicada: estas lámparas emiten una gran cantidad de calor infrarrojo además de la luz UV. Para lidiar con esto, utilizamos reflectores y recubrimientos especiales para dirigir la luz UV hacia el producto y alejarla de todo lo demás.
Pero no basta con “configurar todo y olvidarse”. Hay que asegurarse de que el sistema de refrigeración funcione bien. Si la banda transportadora funciona lentamente, pero la lámpara sigue generando mucha energía, los materiales se quemarán. Se trata de equilibrar constantemente cuánta energía se utiliza, qué tan rápido se mueve la banda transportadora y cuánto aire fluye por el sistema.
Mantener todo en funcionamiento
Diseñamos estos equipos para que puedan reemplazarse fácilmente, ya que nadie quiere pasar seis horas desmontándolos.
Un consejo importante: sea meticuloso con las conexiones eléctricas. Un cable suelto en los terminales puede causar arcos eléctricos, lo cual lleva rápidamente a la destrucción de la lámpara.
También, supervise atentamente las horas de funcionamiento de la lámpara. A medida que los electrodos se desgastan, la intensidad de la luz cambia. Quizás no pueda verlo a simple vista, pero la tinta sí lo detectará. Si la intensidad disminuye demasiado, verá superficies “pegajosas” o tinta que no se cura.
Reemplace los tubos antes de que la intensidad de la luz disminuya. Es mucho más barato reemplazar una lámpara que tirar a la basura todo un lote de piezas defectuosas.