
Elegir el sistema de infrarrojos adecuado para el curado de metales
Si trabaja con recubrimientos en metales, probablemente ya se haya dado cuenta de que no se trata solo de encender el calor. Se trata de encontrar un equilibrio. Hay que averiguar cómo absorbe el metal esa energía y a qué velocidad deben moverse las piezas a lo largo de la línea de producción. Por lo general, hay tres opciones: ondas cortas, ondas medias o sistemas de dos tubos.
Hablemos de las longitudes de onda
Las lámparas de ondas cortas funcionan como un golpe directo en la superficie del metal. Generan una alta intensidad de calor, lo que permite calentar rápidamente el sustrato. Si su objetivo principal es obtener las piezas listas lo antes posible, esta es la mejor opción. Las lámparas de ondas medias, en cambio, funcionan de manera más lenta. La energía penetra más profundamente en el metal, lo cual es útil para aquellos recubrimientos gruesos. Permite curar la capa inferior sin dañar accidentalmente la capa superior. Luego están los sistemas de dos tubos. Pueden considerarse como una forma de duplicar la cantidad de calor en el mismo espacio. Son ideales cuando se necesita mucha potencia, pero se tiene un espacio limitado o no se puede aumentar la tensión eléctrica.
Las desventajas (porque siempre hay algún inconveniente)
Las lámparas de ondas medias utilizan un filamento de tungsteno dentro de un tubo de cuarzo. Son fiables, pero tardan un momento en alcanzar su potencia máxima. Las lámparas de ondas cortas, por otro lado, alcanzan su potencia máxima casi al instante en que se activan. Los sistemas de dos tubos ofrecen mucha más potencia por pulgada cuadrada, pero complican los cables necesarios para transmitir esa energía. Hay más conexiones que gestionar, y además hay que asegurarse de que el suministro de energía pueda manejar esa carga sin que los disyuntores se apaguen cada diez minutos. Además, si los cables no están bien conectados, se pueden crear zonas calientes y frías en las chapas metálicas. No es ideal.
¿Cuál opción es la adecuada para su trabajo?
Si trabaja con recubrimientos finos en aluminio, las lámparas de ondas cortas son su mejor opción. Secan la superficie en muy poco tiempo. Pero si trabaja con imprimaciones industriales en acero, lo mejor es utilizar lámparas de ondas medias. Evitan que la superficie se seque demasiado rápido, lo cual evita que los solventes queden atrapados debajo del recubrimiento. Para las fábricas que trabajan con grandes volúmenes, los sistemas de dos tubos son la mejor opción. Permiten mantener un tamaño reducido para el horno sin sacrificar la velocidad de curado. Un consejo: revise sus ventiladores de enfriamiento. Estos generan muchísimo calor, y si el flujo de aire es insuficiente, podrían dañar los reflectores.